El problema de los tres cuerpos. Liu Cixin

tres cuerpos(Calificación 1,2 de 10*)

Infumable best seller de ciencia ficción, que por primera vez he tenido que saltar páginas porque era incapaz de aguantar tanta mediocridad y simplonería.

Solo he continuado este primer volumen de los tres que estoy dispuesto a leer de la trilogía El Recuerdo del pasado de la Tierra, ante las críticas tan increíblemente favorables que ha tenido y que dicen que se ha convertido en “el fenómeno editorial chino que ha conquistado al mundo, que han leído Barack Obama y Marc Zuckerberg [como si esto fuera garantía de algo] y ha ganado el premio Hugo 2015 a la mejor novela“. Pero que no me explico a no ser porque dedica el 60% de este primer volumen a mostrar la “diabólica” revolución cultural china, que fue no mala malísima, sino lo peor de lo peor. Y que dejó a la población china marcada y traumatizada de por vida. Algo que parece que no tiene mucho que ver con la trama de la novela, pero que parece que es lo que le ha catapultado a la fama mediática en occidente a este autor.

La trama es no solo pesada e infumable, sino una auténtica tontería que se podría haber sintetizado en un par de páginas y nos hubiéramos ahorrado tardes soporíferas de lectura aburridísima esperando siempre encontrar ese fenómeno que repiten una y otra vez las críticas: El libro rastrea los esfuerzos de científicos chinos desilusionados que imploran la vida extraterrestre que llega a la Tierra para redimir a la humanidad por la fuerza. Cuando la novela comienza en la década de 1960, China se encuentra en medio de su Revolución Cultural en la que varias facciones del Partido Comunista, especialmente entre los miembros más jóvenes, se acusan mutuamente de no ser lo suficientemente radicales. Innumerables mueren, incluido el padre de Ye Wenjie, un profesor, que es golpeado hasta la muerte por cuatro adolescentes de esos radicales comunistas revolucionarios. La  novela desarrolla entonces su relato a través de la historia de Ye Wenjie, la hija de este profesor, una académica en el campo de la astrofísica traumatizada por la brutal muerte de su padre a manos de las hordas comunistas, que será la líder que abandere una invasión alienígena a largo plazo para exterminar la raza humana, de la que siente tan decepcionada, los cuáles se comunican con los humanos mediante un videojuego. Serán los trisolarianos.

Bueno, un rollo infumable, que no recomiendo a nadie, a no ser que sea masoquista.

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Levantado del suelo. José Saramago

Saramago1(Calificación 8,4 de 10*)

Un escritor es un hombre como otros: sueña. Y mi sueño fue el de poder decir de este libro, cuando lo terminase: Esto es el Alentejo.

Es un libro no solo literario, sino profundamente político. Un grito contra la brutal explotación del latifundio que vivió el pueblo portugués durante generaciones.

Reproduzco a continuación algunos párrafos que muestran aquello que más me ha impresionado:

Después de la tierra, lo primero que el dueño del latifundio necesita es un capataz. El capataz y el látigo que ponen orden en la jauría. Es un perro elegido entre los perros para morder a los perros. Conviene que sea perro para conocer las mañas y defensas de los perros. Un capataz es, en primer lugar, un criado, con privilegios y remuneración acordes con el exceso de trabajo que es capaz de arrancar a la cuadrilla. Pero es un criado. Está colocado entre los primeros y los últimos, es una especie de mula humana, una aberración, un judas, alguien que traiciona a sus semejantes a cambio de más poder y algún mendrugo más. 87

El arma grande y decisiva es la ignorancia. Es conveniente que nada sepan, ni leer, ni escribir, ni contar, ni pensar, que consideren y acepten que el mundo no puede ser cambiado, que este mundo es el único posible, tal como está, que solo tras la muerte hay paraíso, quien lo puede explicar mejor es el padre Agamedes, y que solo el trabajo da dignidad y dinero, pero no tienen por qué pensar que yo gano más que ellos, la tierra es mía, cuando llega el día de pagar impuestos y contribuciones no es a ellos a quién pido dinero prestado, y además siempre ha sido así y lo seguirá siendo, y si no les diera yo trabajo, quién se lo iba a dar, estamos juntos yo y ellos, yo soy la tierra, ellos son el trabajo, y lo que es bueno para mí, es bueno para ellos, Dios quiso que las cosas fueran así, quien lo puede explicar mejor es el padre Agamedes, con palabras sencillas que no añadan más confusión a la confusión que ya tienen en la cabeza, y si no basta el cura, se ordena a la Guardia Nacional que se dé una vuelta a caballo por las aldeas, solo exhibirse, es una advertencia que ellos entienden sin dificultad. Pero dígame, madre, también pega la guardia a los amos de latifundio. Para mí que este chico no anda bien de la mollera, dónde se ha visto cosa igual, la guardia, hijo mío, fue creada y sustentada para arrearle al pueblo. Cómo es posible, madre, es que se hace una guardia solo para arrearle al pueblo, y qué es lo que hace el pueblo. El pueblo no tiene quién arre al dueño del latifundio que manda el guardia a arrear al pueblo. Pero yo creo que el pueblo podría pedirle a la guardia que arreara a los amos del latifundio. Ya decía yo, María, que este muchacho no está en sus cabales, no lo dejes andar por ahí diciendo estas cosas, que todavía tendremos problemas con la guardia. 87-88

El pueblo se hizo para vivir sucio y hambriento. Un pueblo que se lava es un pueblo que no trabaja, quizá en las ciudades no sea así, no digo que no, pero aquí, en el campo, los latifundios, va uno contratado tres o cuatro semanas lejos de casa, a veces hasta meses y es punto de honor en el hombre no lavarse durante todo el tiempo de la contrata ni la cara ni las manos, ni afeitarse tampoco. Y si lo hace, hipotesis ingenua por lo improbable, puede contar con la burla de los amos y de sus propios compañeros. Es éste el lujo de los tiempos, gloriarse los sufridores de su sufrimiento, los esclavos de su esclavitud. Preciso es que este animal de la tierra sea exactamente un animal, que sume con el alba la legaña matutina a la legaña de la noche, que la suciedad de las manos, de la cara, de los sobacos, de las ingles, de los pies, del agujero del cuerpo, sea halo glorioso del trabajo en el latifundio, es preciso que el hombre esté por debajo del animal, que ése, para limpiarse, se lame, es preciso que el hombre se degrada para que no se respeta a sí mismo ni a su prójimo. 88-89

Y más aún. Se envanecen los trabajadores de los golpes que recibieron en los trabajos de labranza. Cada uno de ellos es medalla para vanagloria de taberna, entre vaso y vaso. Trabajando para Berto y Humberto recibí tantos y tantos. Estos son los trabajadores buenos, los que, en tiempo de vergajazos, mostrarían envanecidos los verdugones rojos, y mejor aún si sangran, fanfarronería igual a la de la chusma de las ciudades, que presume de virilidad tanto mayor cuanto más purgaciones duras o chancros blandos hayan atrapado en el comercio de la cama de alquiler. Ah, pueblo conservado en la grasa o en la miel de la ignorancia, nunca te faltarán ofensores. Y trabaja, mátate a trabajar, revienta si es preciso, casi dejarás buen recuerdo en el capataz o en el patrón, ay de ti si quieres fama de gandul, nunca más tendrás quién te contraté. Puedes ponerte a las puertas de las tabernas, con tus compañeros de infortunio, también ellos te despreciarán, y el capataz, o el patrón, si le da por ahí, te mirara con asco y solo tú quedarás sin trabajo, para que aprendas. Que los otros han aprendido su lección, irán todos los días a matarse en el latifundio, y cuando tú llegues a casa, si casa es eso, con que cara vas a decir que no encontraste trabajo, que los otros sí, pero tú no. Corrígete si todavía estás a tiempo, jura que has aguantado ya veinte punzadas, crucifícate, tiende el brazo la sangría, ábrete las venas y di, esta es mi sangre, bebéd de ella, esta es mi carne, comed, este es mi vida, tomadla, con la bendición de la iglesia, el saludo a la bandera, el desfile de las tropas, la entrega de credenciales, el diploma de la universidad, hágase en mí vuestras voluntades, asi en la Tierra como en los cielos. 90

Cuando el capataz les dice a los jornaleros, a ver quién es el último, a correr. Y los inocentes, eso sí, ciegos al claro engaño, iban al trote, al galope, a rastras para conquistar la gloria de llegar el primero, o la satisfacción confirmada de no ser el último. Porque el último, y hay siempre uno que es el último, no se puede evitar, tendrá que oír las burlas, las mofas de los triunfadores jadeantes, ya sin huelgo, y eso que aún no he empezado el trabajo, y Armán todos una algaraza de escarnio, pobres tontos. Ay que fue Juan Maltiempo quién llegó el último…, una señal de torpeza, de poca prisa en las piernas, ni es hombre ni es nada. Que Portugal es un país de hombres, de eso aquí no falta, solo no lo es el último de la carrera, largo de aquí, gandul, que no vales el pan que comes. Pero no acaban ahí los juegos, el último en llegar, si es que tiene vergüenza en la cara, querrá ser el primero en cargar, siempre hay una compensación, están armando el montón de leña de la que saldrá el carbón, y tú dices, tras ponerte un saco a la espalda para no sentir tanto el dolor que viene ahí, a ver, venga ese tronco, que lo cargo yo. Está mirando el capataz y hay que demostrar a los compañeros que eres tan hombre como ellos, y además no puedes quedarte sin trabajo la semana que viene, están los hijos, y entonces van dos y levantan el tronco, gimen ya con el esfuerzo, y te lo ponen sobre el hombro, tú te doblas como un camello para recibir la carga, como si hubieras visto ya un animal de esos, y al sentir la carga se te doblan las rodillas. Pero clavas los dientes… a ver si aguantas, valiente!… 91

No se regatean sangres, no se dice dé Vuestra Majestad un litro de la suya, roja o azul tanto da, que tras estar derramada en el suelo media hora, del color del suelo acaba. No se atreven los pueblos a pedir tanto, pues no llegaría la sangre de toda la casa real, ni metiendo en la misma tina la de infantes y la de infantas, incluyendo los bastardos del rey y de la reina, para las necesidades de la Guerra. Ponga el pueblo la sangre y el dinero, que Su Majestad contados dineros dará de los que el pueblo antes le dio por taxación y fiscal de impuesto. 137-138

Todos los años, en fechas fijas, la patria llama a sus hijos. Es un modo exagerado de decir, copia habilidosa de algunas proclamas usadas en momento de aprieto en la nación, o de quién en su nombre habla, cuando interesa, para fines confesos o inconfesos, que aparezcamos como una inmensa familia toda hecha de hermanos, sin distinción entre Caín y abel. La patria llama a sus hijos, se oye la voz de la patria llamándolos, llamándolos, y tú, que hasta hoy nada has merecido, ni el pan para el hambre que tienes, ni el remedio para la enfermedad que te tiene, ni el saber para la ignorancia, tú, hijo de esta madre que te ha estado esperando desde que naciste, tú ves tu nombre en un papel a la puerta del ayuntamiento, no sabes leer pero algún letrado te indica la línea donde se enrolla y desenrolla una lombriz negra, eres tú, y quedas enterado de que esa lombriz es tu nombre, escrito por el amanuense de la caja de reclutas, y un oficial que no te conoce y que de ti solo quiere saber para esto, pone su nombre debajo, es una lombriz más enredada y confusa, y ni siquiera llegas a enterarte de cómo se llama el oficial, y a partir de ahora ya no puedes escapar, la patria te está mirando fijamente, te hipnotiza, solo faltaba que fueras a ofender la memoria de nuestros abuelos y de los descubrimientos. Te llamas Antonio Maltiempo y desde que viniste a este mundo te estaba esperando, hijo mío, para que sepas que madre extremosa soy y si durante todos estos años no te di mucha atención, tendrás que perdonarme porque sois muchos y no puedo mirar por todos, anduve preparando a los oficiales que mandarán en ti, no se puede vivir sin oficiales, como ibas a aprender los movimientos de marcha, un dos, izquierda derecha, media vuelta, alto, o el manejo del arma, cuidado cuando alzas la culata, quinto, que no se te vaya hacia atrás, y me dicen que no sabes leer y quedó asombrado, acaso no puse escuelas primarias en lugares estratégicos, institutos no, no los necesitas, tu vida es diferente, y vienes a decirme que no sabes leer, ni escribir ni contar, qué trabajos me das Antonio Maltiempo, vas a tener que aprender en el cuartel, no quiero hijos analfabetos bajo mis banderas, y si luego olvidas lo que te han enseñado, paciencia, la culpa no será mía, el burro eres tú, un patán y un cateto, en verdad te digo, están mis ejércitos llenos de campesinos, menos mal que es por poco tiempo, ya acabado el servicio militar volverás a tu ocupación, pero si quieres otra pesada como esa, también puede arreglarse. 238-239

Ningún dios es digno de su creador. 265

Doña clemencia, ahora sin duda charlando con el padre agamedes, parece que han detenido a Juan Maltiempo, Así es, señora mía, hizo tantas que las pago todas juntas, y yo que llegue a tomarme tantas molestias por él y por los otros. Parecía tan buen hombre, son los peores doña clemencia, son los peores. Ni amigo de tabernas era. Ojalá lo fuese, al menos no tiraría hacia las maldades que práctico. Y qué hizo. Ah, eso no sé decírselo, pero si fuera inocente no habrían venido a detenerlo. Convendría en el futuro ayudar a la mujer con alguna cosilla. Doña Clemencia, es usted una santa, si no fuese por su bondadoso patrocinio no sé qué sería de estos pobres miserables, pero deje que pase un tiempo, a ver si aprenden a no ser orgullosos, ese es el peor defecto que tienen, el orgullo. Tiene razón, padre agamedes, y el orgullo es pecado mortal. El peor de todos, doña clemencia, porque es él quien levanta el hombre contra su amo y contra su dios. 291-292

Y francia, que es. Francia es un campo infinito de remolachas en el que se trabaja 16 horas al día, o 17, es un decir, porque siendo tantas son todas las del día y no pocas de la noche. Francia es una familia de normandos que ve que le entran por la puerta tres animales ibéricos, dos portugueses y un español de Andalucía, éste sabe unas cuantas palabras de francés, ciencia de emigrante, y con ellas dice que están allí los tres contratados. Francis un pajar de poco resguardo para el poco dormir y un plato de patatas, es una tierra donde misteriosamente no hay domingos ni días santos. Francia son de arrancarse los riñones, dos cuchillos clavados aquí y aquí, una aflicción de cruces martirizadas, una crucifixión en un pedazo de tierra. Francia es para verla con los ojos a cuatro palmos del tallo de remolacha, son de remolacha los bosques y los horizontes de francia, no tienen nada más salvo eso. Francia es este desprecio, este mirar y hablar a modo de burla. Francia es el gendarme que viene a comprobar los papeles, línea a línea, comparando interrogando, alejado tres pasos por causa del hedor. Francia es una desconfianza que está siempre de centinela, es un vigilar incansable, es un normando que va a inspeccionar el trabajo hecho y asienta el pie como si nos pisara las manos adrede. Francia es ser maltratado en alimento y aseo, nada que se pueda comparar con los caballos de la ferme, que son gordos, culones y soberbios. Francia es un cercado de alambre de espino con conejos ensartados por las orejas como peces en un junco, ya hasta el aire falta… doblado por la cintura y flojo como una navaja a la que de pronto se le ha roto el muelle, y tiene el filo romo, la punta partida, para el próximo año no vuelve. Francia son largos viajes en tren, una gran tristeza, un montón de billetes atados con un cordel y los celos estúpidos de quién se queda y murmura ahora de quién fue, está rico, son las envidias del pobre, lo mal que se quieren unos a otros por motivo de intereses. 346 347

Un día de estos, despertándonos bien dispuestos, diremos que las provincias ultramarinas que fueron colonias pasan a ser estados, en cuestión de nombres da lo mismo, lo que es preciso es que la mierda no varíe y sigan comiéndola aquellos a quienes sólo de mierda hemos alimentado, negros o blancos, un premio a quién no te la diferencia. 388

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Si yo soy ladrón por ir a robar unas bellotas por hambre ladron es también el dueño de ellas, que ni ha fabricado la tierra ni plantado los árboles ni podó ni limpió. 401

 

Las tres bodas de Manolita – Almudena Grandes

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(Calificación 9,4 de 10*)

Las tres bodas de Manolita de Almudena Grandes publicada en 2014 es la tercera entrega de la serie Episodios de una Guerra Interminable, tras Inés y la alegría y El lector de Julio Verne.​

Ambientada en el Madrid posterior al fin de la Guerra Civil española, la novela relata la historia de Manolita Perales García, una joven de familia humilde y las calamidades a las que debe hacer frente tras la finalización del conflicto. Su madrastra encarcelada y su padre fusilado, la joven tiene que sacar adelante a su hermana Isabel y a sus hermanastros. En esa tesitura su hermano Antonio, oculto en los sótanos de un tablao flamenco en el que actúa su novia Eladia Torres para eludir la represión de la dictadura, la pide que se case con Silverio, el único capaz de descifrar las instrucciones de una multicopista para imprimir clandestinamente propaganda comunista.

Manolita no sabe que ese muchacho tímido y sin aparente atractivo va a ser en realidad un hombre determinante en su vida, y querrá visitarlo de nuevo, cuando le trasladen al destacamento penitenciario de El Valle de los Caídos. Pero antes deberá descubrir quién es el delator que merodea por el barrio.

Las tres bodas de Manolita es una emotiva historia coral sobre los años de pobreza y desolación en la inmediata posguerra, y un tapiz inolvidable de vidas y destinos, de personajes reales e imaginados. Una novela memorable sobre la red de solidaridad que tejen muchas personas, desde los artistas de un tablao flamenco hasta las mujeres que hacen cola en la cárcel para visitar a los presos, o los antiguos amigos del colegio de su hermano, para proteger a una joven con coraje.

Excelentes y con propia entidad dentro de la novela son las vidas detalladas de Eladia, La Palmera, Silverio, Roberto el Orejas, de Paquita y de otros varios. Con esta novela no sólo nos adentramos en esa etapa negra en la historia de España en la que el hambre, la represión y la injusticia reinaban a sus anchas bajo la mano de la dictadura franquista, sino que conocemos aspectos de la vida social de los primeros años del franquismo, como son los internados para niñas de presas regentados por monjas y con una esclavitud que rayaba lo indecible; la vida en Cuelgamuros durante la construcción del monasterio del Valle de los Caídos o la vida íntima de los presos de las cárceles de entonces y su relación con las mujeres que los visitaban.

Ready Player One. Ernest Cline

player one(Calificación 6,4 de 10*)

Estamos en el año 2044 y, como el resto de la humanidad, Wade Watts prefiere mil veces el videojuego de OASIS al cada vez más sombrío mundo real donde la pobreza se ha extendido provocada por la casi extinción y altos precios de los combustibles fósiles, el cambio climático, las crisis, guerras etc. Esta sociedad futurista se refugia en el programa de realidad virtual OASIS, que puede verse como la gran “Red Social Mundial”, que les da una experiencia envolvente y sensorial (dependiendo su capacidad económica para la compra de gadgets que mejoren esa experiencia), que ha hecho que sean dependientes de OASIS donde prácticamente pueden ser y hacer lo que quieran. La vida gira en torno a OASIS, con su propia economía (los Créditos) y un lugar donde se pueden hacer negocios, estudiar online, viajar por el universo etc.

Se asegura que OASIS esconde las diabólicas piezas de un rompecabezas cuya resolución conduce a una fortuna incalculable. Las claves del enigma están basadas en la cultura de finales del siglo XX y, durante años, millones de humanos han intentado dar con ellas, sin éxito. De repente, Wade logra resolver el primer rompecabezas del premio, y, a partir de ese momento, debe competir contra miles de jugadores para conseguir el trofeo. La única forma de sobrevivir es ganar; pero para hacerlo tendrá que abandonar su existencia virtual y enfrentarse a la vida y al amor en el mundo real, del que siempre ha intentado escapar.

La novela es un homenaje a los iconos de la cultura popular de los años ochenta. Es lo que más destaca en esta novela, a pesar de no ser una súper novela de ciencia ficción, o que haya revolucionado el sector. Su principal aliciente la gran cantidad de detalles y referencias a series, libros, películas, videojuegos, juegos de mesa, música y demás detalles de los años 80.

Inferno. Dan Brown

Inferno

(Calificación 2,3 de 10*)

Inferno es una novela de misterio, ficción y suspense del escritor estadounidense Dan Brown, basada en la simbología oculta en la Divina Comedia, obra clásica de Dante Alighieri, pero con una carga ideológica detrás muy fuerte, basada en la propuesta malthusiana de que un problema fundamental es la superpoblación humana, aunque lo reviste de intento de evitar el genocidio por parte de un “loco iluminado”, pero que en las páginas finales apuesta por una propuesta similar, solo que controlada por las “autoridades”. Es la cuarta novela de la saga tras Ángeles y demonios, El código Da Vinci y El símbolo perdido.

El eje en torno al cual gira esa novela, es lo que hace algunas décadas se llamó “bomba de relojería demográfica”, a partir de las teorías del economista británico de finales del siglo XVIII Thomas Robert Malthus. Lo que Malthus vaticinó ha dejado de ser cierto en nuestra realidad actual, aunque parece que Brown no se ha enterado.

Se centra la novela en esta caduca teoría malthusiana del crecimiento demográfico exponencial, cuando el problema, es el reparto de los recursos, pues los países del sur, donde se concentra más población, se ven sistemáticamente privados de los recursos que abundan en esas zonas. La mayor parte de ellos son extraídos por las multinacionales y los gobiernos del norte hacia las áreas más ricas, mediante el saqueo de materias primas y explotación laboral.

Es decir, el verdadero problema del Mundo no estaría en esa superpoblación que Dan Brown convierte artificiosamente en un  gran problema en “Inferno”, sino en el modo perverso en el que se reparte a nivel mundial la proporción entre recursos disponibles y población, algo que parece ignorar este novelista.

Los demás elementos de “Inferno” resultan también más bien ridículos en un autor tan poco sustancial y tan previsible como Dan Brown. La organización supuestamente siniestra, “el Consorcio”, que después acaba convirtiéndose en unas hermanitas de la caridad con muchos recursos a nivel internacional. Así como la manipulación de Dante Alighieri y su obra “La Divina Comedia”, convirtiéndola en poco más que una excusa, un telón de fondo, para dar cobertura a una trama hueca y basada sobre premisas falsas e ideológicas.

En definitiva, se puede prescindir perfectamente de su lectura.

Riesgo calculado. Katherine Neville

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(Calificación 5,4 de 10*)

La trama: Verity Banks ha llegado más alto que cualquier otra mujer en el mundo de la banca internacional. Pero cuando su jefe frustra su intención de trabajar en el sector de la seguridad informática, idea un plan para demostrarle lo equivocado que está. Es entonces cuando aparece Zoltan Tor, el hombre que fue su maestro y mentor y al que no ve desde hace diez años. Él le propone una apuesta. La ganará quien antes obtenga la cantidad de treinta millones de dólares después de robar mil millones en bonos, invertirlos y devolverlos. El reto está servido. Y, aunque Verity aún no lo sabe, su vida ya no volverá a ser la misma.

Es la opera prima de esta autora. Una novela que si no pasó desapercibida, nunca tuvo la acogida que tendría la siguiente obra de la autora, el ocho, la que le dio el espaldarazo definitivo a la fama. El tema es el mundo de la banca y sus intrigas, pues la autora había trabajado como asesora de sistemas informáticos durante más de veinte años en diversos sitios, entre ellos la Bolsa de Nueva York y El Banco de América.

Para entretenerse un par de tardes de aburrimiento. Sin más.

El hombre que perseguía su sombra. David Lagercrantz

portada_el-hombre-que-perseguia-su-sombra-serie-milennium-5_david-lagercrantz_201705221726(Calificación 7,2 de 10*)

David Lagercrantz publica su segunda incursión en la serie Millenium, creada por el fallecido escritor sueco Stieg Larsson, tras Lo que no te mata te hace más fuerte.

No está a la altura y la novedad que supuso la trilogía inicial, pero no está mal. Se puede leer.

Lisbeth Salander está cumpliendo condena en la cárcel de Flodberga, en la que intenta a toda costa evitar cualquier tipo de conflicto con el resto de las presas. Pero en el momento en el que Lisbeth se convierte en la protectora de la joven de Bangladesh que ocupa la celda vecina, la peligrosa líder de las internas la coloca en su punto de mira.

Holger Palmgren visita a Lisbeth y le explica que ha recibido una serie de documentos que contienen información relativa a los abusos que sufrió ella en su infancia. Salander acude a Mikael Blomkvist y ambos emprenden una investigación que puede sacar a la luz uno de los experimentos más atroces auspiciado por el Gobierno sueco en los años ochenta. Los indicios los llevan hasta Leo Manheimer, socio en la financiera Alfred Ögren, con quien Lisbeth comparte mucho más de lo que creen.