El arquitecto del universo. Elif Shafak

1434702357_562422_1434707847(Calificación 8,5/10*)

Elif Shafak recrea la extraordinaria figura del arquitecto Sinan, creador de mezquitas y obras públicas del siglo XVI.

Debajo de una piedra enterré un secreto. Ha llovido mucho desde entonces, pero todavía debe de estar allí, esperando a ser descubierto. Me pregunto si algún día lo encontrará alguien… Alli, escondido en las entrañas de uno de los cientos de edificios que construyó mi maestro, se halla el centro del universo. Hay ciudades donde las piedras encierran la historia del mundo entero. Juntando polvo, madera, metal y piedras preciosas, el maestro Sinan había construido los palacios más hermosos de Estambul para celebrar la gloria de los sultanes y encubrir sus delitos. A su servicio trabajaban los mejores técnicos y artesanos, y Jahan era su hombre de confianza. Había llegado de la India con solo doce años, a principios del siglo XVI, y llevaba consigo a Xota, un elefante blanco que encandiló a la corte y enamoró a Mirihmah, la hija del sultán. Cuando se conocieron, Jahan era un simple aprendiz y ella la heredera de un gran imperio; sus manos nunca se cruzaron, pero la complicidad entre los dos creó un mundo aparte, donde el deseo era un aroma que llenaba el aire.Los consejos del viejo Sinan y el rostro de la joven mujer siguieron a Jahan a lo largo de los años, mientras iba dirigiendo la construcción de las grandes mezquitas de la ciudad, pero el tiempo no perdona.

Relata la vida de una figura extraordinaria, el arquitecto Sinan, creador de innumerables mezquitas y obras públicas a lo largo del siglo XVI, y cuya tumba se localiza al lado de la más famosa —aunque no la más bella, ésta fue la Selimiye de Edirne— de sus construcciones religiosas, la mezquita de Solimán en Estambul. La obra y el carácter personal de Sinan son seguidos en el libro desde el espejo que proporciona la trayectoria biográfica de un supuesto colaborador suyo, Jahan, además mahout de un elefante, quien por añadidura vive un amor imposible con la hija del sultán. En el argumento intervienen la influencia atribuida a la obra de Sinan sobre la construcción del Taj Mahal, y tal vez la modificación de una historia real, de un elefante que desde Ceilán acabó en Viena hacia 1550, siendo llamado Solimán. El elefante era una figura emblemática para Rumi. Fue Jahan Shah quien hizo construir el Taj Mahal, y allí llega nuestro longevo protagonista, de nombre también Jahan, para confirmar ese legado.

La narración de Shafak es bastante ágil, con una notable fuerza visual. Eso sí, salpicada de reminiscencias de relatos clásicos e incluso de las novelas bizantinas, con las andanzas de los protagonistas.

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